Manifiesto
Manifiesto por la Soberanía Cultural y la Biodiversidad Algorítmica
El compromiso ético de las instituciones y organizaciones culturales bajo el modelo Vindra.
“Un sector que no construye sus propios modelos de público acaba programando para el público que otros han decidido que existe. La soberanía cultural empieza por los datos: quién los guarda, quién los interpreta y a quién sirven las conclusiones.”
Preámbulo: la digitalización no es neutral
Los museos, teatros, salas de música y festivales llevamos años cediendo terreno sin darnos del todo cuenta. La digitalización no ha sido un canal neutral de difusión: ha traído consigo algoritmos de recomendación que mercantilizan el patrimonio, simplifican el pensamiento y erosionan la diversidad de nuestras comunidades.
Frente a la homogeneización algorítmica y el monocultivo cognitivo que imponen las plataformas dominantes de recomendación, las organizaciones firmantes de este documento adoptamos un compromiso común: el modelo Vindra, una forma de entender la relación con el público que no depende de las lógicas comerciales de las plataformas.
I. Biodiversidad cultural frente a la indiferencia estadística
La visibilidad de una obra no puede depender de si encaja en un algoritmo diseñado para premiar lo predecible y lo viral. Por eso damos espacio prioritario a las propuestas locales, independientes, minoritarias o experimentales —el teatro regional, la poesía visual, todo lo que un sistema de recomendación suele enterrar—. No dejamos que la indiferencia de una máquina decida qué llega al público.
II. Tecnología de relación soberana frente a la transacción comercial
El público no es un cliente, y las experiencias culturales no son productos cerrados. No importamos sin criterio el modelo de Customer Experience corporativo ni sus métricas: el NPS agregado, por ejemplo, esconde la pérdida real de audiencia detrás de resultados inflados por quien decide responder la encuesta. Medimos la salud de una institución con otros indicadores: la Tasa de Retorno por Temporada, el Índice de Densidad de Asistencia y la Tasa de Activación por Perfil Motivacional.
III. Los seis perfiles motivacionales de Vindra
Cada público tiene su propia lógica, y le hablamos según esa lógica, no con el mismo mensaje para todos. Diseñamos la mediación pensando en quién nos visita por descubrimiento, por impacto sensible, por análisis de ideas, por encuentro comunitario, por pertenencia activa o por conveniencia práctica.
- Curioso/adescubrimiento
- Viajero/a emocionalimpacto sensible
- Intelectualanálisis de ideas
- Ritual socialencuentro comunitario
- Fielpertenencia activa
- Pragmático/aconveniencia práctica
IV. Antiextraccionismo y soberanía de datos colectivos
El patrimonio acumulado por generaciones —la literatura, el arte digitalizado, el registro de performance, las tradiciones orales— pertenece a las comunidades que lo crearon, no a quien lo indexa primero. Determinadas plataformas llevan años utilizando estos saberes comunes para entrenar modelos comerciales sin el consentimiento de quienes los crearon, y no vamos a facilitar ese acceso sin garantías. Los datos de nuestros públicos no se venden, no se ceden y no se analizan con herramientas que violen su privacidad. La escucha activa en fase de atracción se limita a los canales propios de la institución: nada de rastreo de terceros.
V. Diversidad deliberada
Programamos y prescribimos con riesgo, a propósito. Introducimos recomendaciones que rompen la burbuja de filtro y la convergencia cómoda de los CRM tradicionales, exponiendo a nuestras audiencias a lenguajes experimentales e inesperados. Queremos curiosidad, debate y algo de fricción cognitiva, no solo confort.
Cómo se traduce esto en el día a día
Coherencia misional. Cualquier herramienta de análisis de públicos está subordinada a la misión cultural y social de la institución. Si un algoritmo de recomendación empuja solo lo comercial y deja fuera la biodiversidad, se desactiva.
Transparencia activa. Explicamos, de forma clara y sin letra pequeña, qué información recogemos en nuestros cuestionarios y para qué. La confianza se construye hablando, no escondiéndose detrás de un contrato legal.
Supervisión humana. Ningún sistema automático encasilla a una persona de forma permanente. Los equipos de mediación y curaduría se revisan periódicamente.
La sala física como refugio. El arte se construye en la respiración compartida y la resonancia social del espacio físico. La sala de exhibición y el teatro siguen siendo un lugar donde desconectar, contemplar sin prisa y discutir cara a cara.
Cierre
Si tu organización comparte estos principios, empieza por entender qué mueve realmente a tu público —no solo cuántos entran.